¡qué difícil es educar!
Nunca me pude imaginar que educar fuera tan difícil. Por un lado queremos que nuestros hijos sean más altos y más rubios que nosotros, pero por otro nos encontramos con la realidad de que en definitiva ellos van a ser como quieran ser. Nos esforzamos constantemente para que no cometan errores que pueden evitarse y, para que sepan extraer una enseñanza positiva si es que los cometen.
Por otro lado, como educador es muy difícil encontrar la medida justa a todas las cosas: pasarse o no llegar.
Espero vuestros comentarios.
Saludos